El barco surca las aguas suavemente,
pasando al lado de los monumentos
que van surgiendo por la vidriera;
dos horas y media mágicas,
acompasadas por una cantante
y tres músicos. Un decorado
y un arte de la mesa refinados,
la intimidad de pequeñas
mesas junto a las ventanas o
la animación de la pista
de baile componen los ingredientes
de una velada de ensueño.
El menú, que combina
tradición y creatividad,
se prepara a bordo bajo la dirección
de nuestro Chefs y sus equipos.